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Biografía
Canario en Madrid. Amante y asesino, a partes iguales, de esta ciudad llena de monstruos perfectos. Ateo. Y cada año más rarito. Extraño y muchas veces huraño. Nada tímido.
Eternamente a régimen y con la cuota anual del gimnasio pagada desde el primer lunes después de mi primera comunión. Casi sin enterarme, yo diría que por la gracia de dios, parí sin querer, y casi sin manchar, sin dolor y con un poco de gusto, mi primera novela, Los amigos circunstanciales, que a pesar del gran éxito, y a una segunda edición, no me llevó a ningún programa del colorín a contar cualquier asunto de mi vida privada. Lo hubiera hecho por poco dinero. A tres mil, cuentan que está la tarde en cualquier a tu lado. Después de la extraña y placentera experiencia de “El último baile”, (hay que ser agradecido, queridas reinas…), ese libro tan comentado sobre la “removida madrileña”, aparece mi segunda novela, Estación en curva.
Y no he cambiado. Y quien opine lo contrario que me lo diga a la cara. Y sigo, como el primer día, abierto a dos experiencias que espero cambien mi vida. La primera: Conocer y cenar con Lucía Etxebarría –pagaría yo-, esperando entusiasmado lo que surja. La segunda: convertirme en estrella mediática y sacrificar mi anonimato que no lo quiero para nada. Advierto que me comportaré como un auténtico cretino, estúpido y maleducado y que, por supuesto, ya para entonces conseguiré que la talla cuarenta, además de abrocharme, no me haga un daño horrible cada vez que, asediado por los fans, tenga que entrar en un Starbucks, sentarme, y tomarme un cafecito, con bollería fina, para pasar el rato.
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